México gasta en curar lo que podría prevenir: el caso por invertir en salud pública preventiva
Gastamos 10 veces más en tratar diabetes que en prevenirla. ¿Hasta cuándo seguiremos apagando incendios en lugar de instalar alarmas?
El sistema de salud mexicano está diseñado para tratar enfermos, no para mantener sanos. Es como tener un departamento de bomberos sin detectores de humo. Los números son contundentes: cada peso invertido en prevención ahorra entre 5 y 10 pesos en tratamiento.
Las cifras que deberían avergonzarnos
México destina menos del 3% de su gasto en salud a prevención, comparado con el 6% promedio de la OCDE. Mientras tanto, las enfermedades crónicas prevenibles (diabetes, hipertensión, obesidad) consumen más del 60% del presupuesto sanitario.
El ejemplo de la diabetes: una epidemia prevenible
México gasta más de $350 mil millones anuales en tratar diabetes. Un programa nacional efectivo de prevención costaría una fracción y evitaría millones de diagnósticos. Pero prevenir no genera las ganancias que genera tratar, y ahí está parte del problema.
¿Por qué no invertimos en prevención?
Los beneficios de la prevención son difusos, a largo plazo y difíciles de atribuir a un gobierno específico. Un político prefiere inaugurar un hospital (visible, inmediato, fotografiable) que financiar educación nutricional en escuelas (invisible, gradual, no inaugurabilidad). Es un problema de incentivos políticos.
Lo que funcionaría según la evidencia
Impuestos efectivos a ultraprocesados y bebidas azucaradas (más allá del IEPS actual), educación nutricional obligatoria en escuelas, infraestructura pública para actividad física, regulación estricta de publicidad de comida chatarra dirigida a niños y acceso universal a chequeos preventivos anuales.
La salud pública como inversión económica
Un país saludable es un país más productivo. Cada caso de diabetes prevenido son décadas de productividad laboral preservada, familias no empobrecidas por gastos médicos y un sistema de salud menos saturado. La prevención no es gasto: es la inversión con mejor retorno que un gobierno puede hacer.
Seguiremos apagando incendios hasta que decidamos que las alarmas son más inteligentes que las mangueras. La pregunta no es si podemos permitirnos invertir en prevención; es si podemos permitirnos no hacerlo. Para más sobre hábitos preventivos, consulta nuestra guía de prevención de diabetes y los alimentos antiinflamatorios mexicanos.